En la educación se transmiten y ejercitan valores que hacen posible la vida en sociedad. Nuestras normas de convivencia buscan un buen ambiente educativo, basado en el respeto mutuo y el crecimiento integral de cada alumno.
En el día a día
Asiste a clase con puntualidad y justifica las ausencias o retrasos.
Cumple los horarios y el calendario escolar.
Sigue las orientaciones del profesorado con respeto y consideración.
Durante los recreos, permanece en el patio.
Trae diariamente el material necesario y cuida las instalaciones del centro.
Contribuye a un buen clima de estudio y respeta el derecho al trabajo de tus compañeros.
Relación con los compañeros
Regla de oro: piensa en el otro y haz lo posible para que todos nos sintamos bien.
Exprésate con respeto, evitando que tus palabras o gestos molesten a los demás.
Resuelve los desacuerdos mediante el diálogo, no la confrontación.
Trabaja en equipo, colabora y valora las cualidades de tus compañeros.
No se admite ningún tipo de discriminación por nacimiento, sexo, raza u otra circunstancia personal o social.
Relación con el entorno
Respeta cada espacio del centro: la capilla como lugar de oración, las aulas como lugar de trabajo, los pasillos como zona de paso tranquilo.
Cuida el orden y la limpieza de los espacios comunes.
No se permite el uso del móvil ni otros dispositivos electrónicos durante el horario escolar.
El uso inadecuado de instalaciones o material puede conllevar la reparación del daño causado.
¿Cómo pueden colaborar las familias?
Mostrando confianza y cariño hacia el centro y el profesorado.
Ayudando a sus hijos a cumplir con puntualidad, orden y responsabilidad.
Apoyando las medidas educativas que se adopten desde el centro.
Acompañando a sus hijos en la gestión de su tiempo libre y de ocio.